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07 marzo 2013

El precio de ser mujer —8 de marzo—

Noemí Penela García
A veces, en breves destellos, logro pintar con mis piruetas aires que me gustaría respirar y cielos por los que me gustaría volar. El miedo al monstruo se impone olvidando los sueños imposibles. Es tan hábil en el  manejo de mis hilos que nadie puede ni siquiera intuir mi desgracia. No soy más que una marioneta en las manos de un desaprensivo cegado por lucirse y medrar a mi costa. 

Un día no puedo aguantar más tanta vejación y oigo un chasquido en mi interior como el de un objeto de madera que se astilla de forma brutal. Mi cara se queda con una expresión desencajada, mis piernas se doblan y todo mi ser no es más que un ovillo. Enfurecido me grita: “te has vuelto torpe e inexperta, en adelante no serás más que un despojo de marioneta rota”. Coge unas tijeras con las que corta todos los hilos de mi destino y me arroja con  furia al fondo del exiguo cajón. 

¡Este habitáculo sí que conoce bien mis desdichas! Un temblor frío  aumenta mi soledad. Sin mis alas insuflándome alma nunca más volveré a sentirme viva. Esta será mi peor condena. Trago saliva y parpadeo repetidas veces intentando frenar el torrente de lágrimas que al final se desliza a borbotones por mi rostro. La visión se me empaña y me impide distinguir claramente esa sombra que se me aproxima, pero oigo una voz queda diciéndome: 

“Yo te vengaré. Cree que es él el que marca mis pasos manejando mis hilos y yo le dejo que se lo crea, no es consciente que hace tiempo soy yo la que desde mi apariencia de marioneta débil e insegura maneja sus hilos, le marco el compás y le obligo  a moverse al ritmo que a mí se me antoja. Su destino está en mis manos”.

22 febrero 2013

Malala candidata al Nobel de la Paz

Malala
¿Qué transmiten esos preciosos ojos que miran de frente al futuro con optimismo a pesar de lo que les rodea? 
¡Qué luz irradia tu cara de niña con una madurez impropia de su edad! 
La vida tan dura que te ha tocado vivir te ha comido la infancia y te ha hecho mayor antes de tiempo. A pesar de todo, "ellos" no estaban contentos con robarte tu infancia, tenían que silenciarte para siempre, tenías que morir porque así lo decidieron en nombre de no sé qué ¿costumbre, cultura, religión? La irracionalidad de los que a sí mismos se llaman guardianes de las tradiciones.

29 mayo 2012

El cachorro del maltratador

Cuando, como cada tarde, regrese su padre a casa, tendrá la impresión de que reina una paz siniestra, el caos por doquier será testigo de una pelea anterior. Un rayo de sol incidirá en los cristales del ventanal descomponiéndose en mil pedazos para dibujar el perfil de ella yaciendo en el charco de su propia sangre. “¡Ya tienes tu merecido, zorra!” le gritará y como un loco lo buscará, pero hoy él tiene su pistola.

02 noviembre 2011

¿"Ella le pertenecía" ?

La primera vez que la vio oyó que su madre la llamaba, pero se concedió un tiempo para contemplarla. El día estaba claro y la estrecha calle por la que pasaba  remarcaba su silueta con todo su esplendor. Era preciosa, alta, muy alta y muy rubia, de piel transparente con su vestido azul ajustado y un enorme ramo de flores en sus manos. Irradiaba la luz del sol empequeñeciendo  al grupo de gente que la seguía rendido a sus pies. Era tan irreal por aquel pueblo de Castilla que tenía ganas de tocarla como aquella mano en su cintura apretaba  la tela de su vestido. En este amanecer de recuerdos, un hombre pequeño, gris y anodino era el dueño de esa mano cargada de deseo. Su asesino.

19 junio 2011

¡Quiero vivir!

Quiero compartir la alegría de la sorpresa
Queda y callada me acerco con ilusión

Una voz injusta ahoga mis emociones
Dos sombras se encogen con desidia
Momento culpable de una tristeza infinita
El volcán escupe sus oleadas de fuego
Las heridas tardarán en cicatrizar

Quiero pintar una sonrisa en mi alma
Quiero regalarme una brizna de felicidad

Necesito tiempo para ensamblar el barco
Un encuentro con mi soledad
Olvidar los fantasmas que me acosan
Salir airosa de este vendaval

Quiero pintar una sonrisa en mi cara
Quiero mostrar alegría ante la dificultad.

04 junio 2011

El afilador

Al despertar aquellos días, el sol incidía en la tapia de en frente  y un sonido repetitivo y machacón  que enfilaba la calle se iba acercando hasta parar bajo mi ventana.
Era el inconfundible sonido de la “chiflita” del afilador con la que no paraba de dibujar en el aire en ambas direcciones su tonalidad. A esto le seguía  su incansable voz: “el afilaooooor” “se afilan cuchillos, navajas, tijeras,…” “señora el afilaooooooor”. Algo mágico producía ese sonido en las cabezas de las mujeres del pueblo porque todas rebuscaban en los cajones de sus casas algún objeto digno de ser afilado.
El afilador, hombre curtido por su trabajo y por las inclemencias del tiempo que tenía que soportar, ya había puesto en funcionamiento su artilugio sobre la motocicleta con la que se trasladaba de pueblo en pueblo y estaba dale que dale a la rueda, cuando empezaban a rodearle las primeras mujeres a las que saludaba con su acento gallego y con un surtido de piropos que había ido adquiriendo al rodar por esos mundos.

25 marzo 2011

Ayer me trajo flores

Ayer me trajo flores. Hoy es un día especial para mí. 
Todo al principio era muy bonito, poco a poco se empezó a desmoronar por circunstancias de la vida. Pero bueno, a pesar de todo, hoy me ha traído un ramo de flores. El alcohol lo transformó y sus noches de juerga y lujuria terminaron por romper nuestro amor. El lunes vino muy tarde, borracho y  me pegó un tortazo, me dijo que maldecía el día que me había conocido. El martes fue mucho peor... Pero yo sé que tiene su corazón, porque si no,  no me hubiera traído  flores. Es difícil ocultar el dolor.

14 junio 2010

Tarjeta roja al maltratador

He visto la tarjeta roja que has puesto en contra del maltrato.

Soy hija de un cabrón maltratador y te puedo decir que hay cosas e imágenes que no se olvidan aunque se intente hacer. Ojalá hubiera un borrador de memoria de las cosas que nos carcomen.


Es muy duro con 7 años y salir a la calle preguntando a toda la gente donde hay un policía, me dijeron donde estaba la comisaría. La policía no me hacía ni caso hasta que vio que estaba temblando y meándome encima.

Me preguntaron qué me pasaba y les contesté "mi papa está matando a mi mamá". Me llevaron con el coche de policía hasta casa y hace más de treinta años el maltratador se quedaba en casa y los cinco hermanos y mi madre pasamos toda la tarde en comisaría, hasta que al otro se le pasara la cogorza y estuviera más tranquilo para poder volver. 


Hace 20 años que no se nada de él.
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